Ajedrez es enseñado no como un juego, sino como una disciplina. Esta disciplina tiene sus orígenes en un pasado muy remoto. Algunos dicen que es griego, otros, chino y otros, Hindú. Se cuenta la historia de un Rey que quería unir en una fiesta los reyes vecinos, para esto llamó a todo su pueblo y pidió que inventaran alguna diversión, o entretenimiento para ellos. Un obrero del reinado, inventó lo que se conoce como Ajedrez. En aquel entonces no era como lo conocemos hoy día, jugadas como el " Enroque" no existían, las aperturas, ataques y defensas no se conocían. El ajedrez es una disciplina que evoluciona, día a día nuevos desenlaces, movimientos, aperturas aparecen por sus practicantes.
Lo maravilloso de esta disciplina es que es capaz de permitir que la inteligencia sea medida, desarrolla la inteligencia espacial y geográfica. Un niño y un adulto, un alumno de primer año y uno de sexto puede ser enfrentado, opositores y evaluar el desarrollo de su inteligencia.
Si lo hiciéramos a través de la matemática, la lengua, historia sería desleal, ya que el mayor sería poseedor de más conocimiento. Lo fantástico radica no en la cantidad de los esquemas de los opositores sino en eficacia de estos. Cada situación, merece un análisis distinto de la misma, una evaluación de lo que tenemos por delante, lo que podemos conseguir, perder y como.
El alumno, practicante así se verá frente a situaciones a resolver, siempre por la resolución de problemas. Las estrategias las deberá desarrollar usando los recursos (piezas) disponibles, los conocimientos previos, el material con que cuenta y el correcto o incorrecto análisis que ÉL haga de la situación.
Solo quién practica puede entender lo apasionante de esta disciplina o filosofía, invitamos a todos, maestros y alumnos a aprenderlo y promoverlo.